Gore y Giallo. 2 términos que empiezan por la misma letra y que guardan mucho en común. Ambos son, incontestablemente dos subgéneros cinematográficos y ambos suelen ser sistemáticamente arrasados por los críticos. El problema de estos subgéneros es, sin la menor de las dudas, el público al que aparentemente va dedicado: gente a la que le gustan las viscerías y la casquería a cascoporro ¿A qué clase de descerebrado puede gustarle eso? Curiosamente, opino, que ambos han dejado una impronta, más con su estilo y tratamiento de la violencia que por los méritos propios de sus obras, indiscutible en el mundo del celuloide. Se dice que un film es gore o con elementos de esta índole cuando una cinta exacerba tanto la violencia que es sencillamenta íncreible o inverosimil, no ya sólo por lo demencial de las maneras, sino porque literalmente las víctimas de esta cinta no tienen tanta hemoglobina como la que salpica la pantalla. Pese a que muchos engloban el gore dentro del terror creo no sorprender a nadie que se ha convertido en una característica de muchos films de acción, drama, bélico y que en muchas ocasiones han servido para focalizar y enfatizar en una escena o situación. Sin duda alguna en el cine de serie B y dado sus pocos medios, poco a poco, esas cintas de terror se fueron volviendo humorísticas utilizando el exceso de vísceras más como elemento de humor, negrísimo, que de costernación como las archiconocidas: "Re-Animator", "Evil Dead" o "Tu madre se ha comido a mi perro".
El Giallo es un subgénero de la rama del cine de terror mucho menos extendido (de hecho, pocos autores o legado tiene en comparación). Este trata historias terroríficas y terribles, normalmente de contenido diabólico vease posesiones o akellares sacadas de unas historietas italianas caracterizadas por sus cubiertas amarillas. De hecho Giallo no es más que el correspondiente amarillo en la lengua de Fellini. El legado del Giallo es más influyente de lo que pueda aparentar como se señalará más adelante.
Para entender estos subgéneros lo mejor es atreverse a sus indigestas e inmorales proposiciones, es un cine para gente sin prejuicios de ningún tipo y tampoco muy exigentes, pero necesario tanto para gafapastas como para los cinéfilos más curtidos. Voy a hablaros hoy pues de dos de las cintas más importantes de estos géneros y que su influencia se extiende más allá.
