Tras un errático año donde un servidor ha intentado escribir con
menos dilación de la finalmente resultantes volvemos al clásico
cine de verano. En esta ocasión reniego de continuar mi cruzada
contra los absurdos programas elegidos o el hecho de que sean
capaces, en butacas cada vez más minúsculas, de agrupar a más
trescientas personas -calculado a ojo, como debe ser- en torno a una
pantalla no adaptada al formato HD de un tamaño inferior a cualquier
gran superficie, haciendo a cualquiera compadecerse de los
pobres individuos de última fila,ya que, la sala se llena. Y es
que hay pocos impulsos menos atrayentes en los veraneantes que el de
acudir religiosamente junto a la familia al cine, lo cual con las
cintas proyectadas es cada vez más fácil , a pasar un rato tan
espectacular y entretenido como resabido y poco edificante. Al fin y
al cabo, el humo mayormente de tabaco, el crujir de las pipas al
quebrar su cáscara, el olor a limón granizado, las risas a
destiempo, incluso los ronquidos de nuestros vecinos de butaca
bajo la cubierta estrellada nos llevan a repetir una y otra vez .
Evidentemente, en muchas otras salas estivales tendrán más suerte
con las proyecciones e instalaciones y desde mi bitácora sólo puedo
manifestar una sana envidia.
Sometido pues a la idea impostada de las salas veraniegas como
hogar de espectaculares blockbusters, comedias facilonas y
películas infantiles en su mayoría, sólo cabe cuestionarse si las
películas vistas realmente cumplen con esa primaria y parece
ser tan difícil de conseguir meta. Para ello, en orden inverso al
visto por mera cuestión de interés, continuaré hablando de mi
primera experiencia este año con las sesiones dobles.
Un misterioso grupo de magos, llamados los cuatro jinetes (ni en el apodo son originales) especializados individualmente
en todo clase de ilusionismos imaginables son elegidos por un ente
todavía más oculto comenzando una gira polémica y ciertamente
delictiva que tras un atraco de un banco francés comienza su
persecución por el F.B.I, una agente internacional y dos adinerados
que ven sus intereses gravemente comprometidos.
