Por necesidades puramente personales mi huida de las salas de cine de verano devino en esta cinta ante el confort de una anónima sala de un centro comercial continuando mi búsqueda del entretenimiento más estival. Basada en el homónimo show de los años 50, recientemente ha llegado la última superproducción de Disney. Producida por el especialista en super éxitos Jerry Bruckheimer , dirigida por el muy irregular Gore Verbivinsky y escrita por Justin Haythe, Ted y Elliot Rosso.
![]() |
La simiente televisiva. |
Es fácil vislumbrar a estas alturas, sin necesidad de ver ningún avance, que es el mismo equipo técnico que el de la increíblemente rentable saga “Piratas del Caribe”. Aquí también protagonizada por Johnny Depp encarnando a Toro colisionamos con una suerte de batiburrillo de sus roles con clarividente influencia de su acertado y entonces fresco Jack Sparrow. Si bien el otrora protagonista de la serie original ve usurpada, en menor medida de la que la publicidad parece restarle, su importancia en pos de convivir con el rol que ejerce Armie Hammer dando vida al auténtico llanero del serial "clásico". La elección de Hammer es, posiblemente, el gran acierto de la cinta. Sólo oteando brevemente la filmografía de éste es fácil cerciorarse que cierta parte de la maestría de “La red social” se debía en gran medida a la visceral contención de los repipis gemelos precursores de Facebook en su inmejorable trabajo; también en “J.Edgar”, interpretando un personaje de alta complejidad capaz de plantarle cara a Leonardo Dicaprio en lo extenso de su significado. Consigue pues ser el contrapunto perfecto del extravagante Johnny Depp (curiosamente de descendencia nativa, quizás justifica en parte la elección del personaje, además -como es habitual en él- participa como productor ejecutivo).
La excesiva importancia que se le da a su Toro siendo narrador (incluso con incoherencias de gran importancia incluyendo una metanarración, tremebunda por innecesaria, diluye la aproximación al género) que justificando lo imposible, a base de atenuar la realidad del relato, sirve como obligado vehículo para lucimiento del actor, relegando todavía más a su compañero de periplo. No es una indicación precisamente buena, dado que el actor se encuentra cada vez más anquilosado en el mismo personaje de carácter con función roba escenas que también hizo en “Sombras Tenebrosas” o “Alicia en el país de las maravillas” donde estuvo tan cerca de lo insufrible,siendo su mera imagen en un póster una merma para el espectador -últimamente menos injusta- para ver buena parte de los proyectos que realiza. Lo peor, como ya mencioné en una de mis primeras entradas es su actual aparente incapacidad para interpretar sin ese capa de chapa y pintura, o su negación a participar en proyectos de menor presupuesto a causa de su salario, probablemente, debido a cosas de la edad.
Poco cabe mencionar del guión, la
narración mediante pequeñas pero evidentes trampas no consigue
evitar lo realmente predecible que resulta la cinta. Además, la
motivación de los personajes es manifiestamente plana, de hecho, la
revelación de sus motivaciones es quizás lo que más interrumpe el
que debía ser el hiperbólico ritmo de la cinta con explicaciones, que
pese a que podrían resultar agradables, están demasiado masticadas,
demasiado obvias, demasiado referenciales creando así más que a
típicos personajes para superproducción a los sumamente tópicos renunciando completamente a cualquier género de tensión o
excitación por los sucesos que acontecen ante la pantalla. Es sin
duda el humor, y en muchas ocasiones unos gags gruesos
(raramente protagonizados por actores reales) que recuerdan a una
versión algo pueril y surrealista de “Rango”, hacen que la
película levante un poco el vuelo demostrando una aparente libertad
creativa, pese a ser fallida, respecto a otros films de semejante
entidad. Cuánto mayor es el set-piece o más demencial el
humor mejor funciona este aventurero western, el problema es la
necesidad autoimpuesta de una narración convencional que combina el
estilo deshilvanado de la original “Pequeño gran hombre” (con un esforzado Dustin
Hoffman) , el tono ochentero de“La princesa prometida”
del que se nutrió la saga caribeña o las últimas iteraciones del
género del oeste cuya virulencia se ha convertido en parte intrínseca
del mismo como “Cold Mountain” o el remake de “El tren
de las 3:10” además de una impostada intención de homenajear el género
heredada dela notable "Rango" (mismo actor y director) pero menos sincera y
demasiado enrevesada para el público más joven.
Entrevistas:
Entrevistas:
Cierta preocupación ha provocado esta
película respecto al nivel de violencia que contiene la cinta y lo
mucho que puede afectar a los más pequeños (diálogo perenne en la
crítica americana -sólo superado por el tabú que despierta el sexo- que ha desechado la cinta incluso más que en
nuestro país). Es cierto, que es bastante más explícita de lo
habitual en Disney, las disonancias con su sentido del humor freak
(parece salidos de un tebeo
infantil), la
convierten en un film tan atípico como irregular, eso sí no la
recomendaría a los pequeños que no alcancen la edad de 10 años ya
que sin ser más oscura que “El templo maldito” sí esta muy
cerca de aquella.
El
irregular resultado de la cinta es, no obstante, una crónica
predecible casi desde la génesis de la misma. No resulta de extrañar
dada las numerosas reescrituras del guión o la filmación de escenas
tras montajes preliminares (no me extrañaría que el intrascendente
personaje de Helena Bonham Carter fuera añadido en una de las
últimas revisiones de la cinta) y con un rodaje tan dilatado que apenas
sorprende el desequilibrado producto final, capaz de combinar
hermosas (aparentemente artesanales) estampas con un CGI desatado que
no sólo no convence sino que constantemente te saca de la película,
por ejemplo, los numerosos búfalos, conejos o los trenes tan
espectaculares como en todo momento inverosímiles en su construcción
meramente visual.
Es esa incomoda
mezcla entre la fallida concepción del proyecto y su mejorable
ejecución lo que ha generado ese mayoritario, también en las salas,
desdén hacia el proyecto.
Por si no fuera
suficiente las constantes referencias a cintas emblemáticas o
simplemente estancias clásicas (Desde el spaghuetti de Leone,
el binomio Spencer/Hill, o los de recibo -como homenaje que se precie- atracos, asaltos a trenes,
aparición de comanches) lo que más hiere a la memoria
del devoto por uno de los géneros por excelencia. La banda sonora,
genérica pero amable con membretes que se remiten ininterrumpidamente
al maestro Morricone o incluso la inclusión cómica de la apertura de Guillermo Tell restan
toda clase de genuinidad al trabajo de Hans Zimmer.
Así pues, queda
muy lejos del reciente gran acierto de Tarantino que fue su reinvención del género en “Django
Desencadenado”, película radicalmente distinta que también
encuentra en un aparente secundario el peso de la cinta, ambas
sirven -a su manera- a rememorar con la calidad de imagen actual el
inmortal oeste que es sin duda un placer, y pese a la irregular
factura visual (pasamos de las sombras y los colores vivos a un
marrón apagado casi sin inmutarnos) “El llanero solitario”
funciona como reimaginación de los cánones que de manera tan
similar como lo hizo la mucho mejor acabada “La maldición de la
perla negra” -que no sus plomizas secuelas- respecto a la
imaginería pirata. Resulta así que durante sus dos horas y media de
metraje final, que podría haberse recortado de numerosas maneras
encontrando una tonalidad algo más uniforme, nunca he sentido
el menor ápice de tedio resultando este vehículo de entretenimiento
con sus numerosos fallos bastante cumplidor.
Actualmente se
habla de la crisis estructural del blockbuster americano (en
general, su cine),resultando que numerosas y aparentes cintas como de la
que aquí se habla o “Pacific Rim” apenas generan beneficios
quedando estos divididos en el cine de animación, el de superhéroes
y la comedia (cosas tan perniciosas para la salud como “Niños
grandes” tienen un público increíblemente grande, claro está, no
todas los comedias son iguales por ahí asoman “Juerga hasta el
fin” o “The world´s end”). La auténtica controversia con la
supuesta muerte de esta forma de hacer cine supone sobretodo la
explotación (más si cabe) del género “cómic” que pese a la
buena realización técnica o los enormes beneficios a escala mundial
son casi siempre tan intrascedentes como obvias. Analizando la
historia, muy someramente, de Hollywood y su explotación de géneros
como el noir,aventuras, western o bélico explican bien
el porqué de ese nuevo nicho dorado que se repite una y otra vez.
El problema real vendrá con la decadencia del mismo y la necesidad
de un sucesor. Un servidor opina que ni este enfoque cinematográfico
se va extinguir del todo, ni que los géneros tengan caducidad sino
que con la suma de las nuevas generaciones que nacen, maduran y se
extinguen en las salas de cine, por poco original que sean las
propuestas, permanecerán necesarias siempre y cuando el cine de
“autor” siga su curso. Resulta innegable que en esta década de
recuperación, más con los cada vez mejores resultados “indis”,
el cine no vive realmente un momento precario (menos en las
emergentes Asia -sin olvidar, claro está, la memoria de los
clásicos- o la siempre imprescindible Europa ). Mención aparte, sería considerar el carácter temporal de este arte posiblemente
sucedido por su combinación con las nuevas tecnologías en su faceta más terrenal, como mero entretenimiento, puede
siendo presuntuoso que los videojuegos -algunas apuestas minoritarias
están alcanzando un peso narrativo inalcanzable para muchas
películas blockbusters o no- sea esa opción viable dada su avanzada capacidad de inmersión o interacción. No obstante, parece que el medio, consciente de la cada vez más importancia de éstos son más frecuentes sus adaptaciones ¿Estaremos ante, en ese diálogo recíproco, el nuevo nicho dorado? En suma, opino que al igual que la literatura,
las artes plásticas o el teatro siempre, aunque de manera marginal, el cine encontrará su camino.
Tráiler:
Cerrando así la entrada, “El llanero solitario” es tan abundante en asperezas como capaz de divertir. Los fieles a Depp, las aventuras, las buddy movies, o el espectáculo saldrán satisfechos sin entusiasmo, mientras que el cine permanecerá inamovible por esta especialmente rutinaria producción. Eso sí, a cualquiera que le guste ver puentes explotando, conejos dementes o un repaso nostálgico, quizás se sorprendan con un producto que sus errores la reescriben y convierten de manera incidental en una cinta particularmente curiosa en sus erratas o, cuando surge, desentendido desenfreno más estimable en su artesanía que otras solemnes propuestas.
Cerrando así la entrada, “El llanero solitario” es tan abundante en asperezas como capaz de divertir. Los fieles a Depp, las aventuras, las buddy movies, o el espectáculo saldrán satisfechos sin entusiasmo, mientras que el cine permanecerá inamovible por esta especialmente rutinaria producción. Eso sí, a cualquiera que le guste ver puentes explotando, conejos dementes o un repaso nostálgico, quizás se sorprendan con un producto que sus errores la reescriben y convierten de manera incidental en una cinta particularmente curiosa en sus erratas o, cuando surge, desentendido desenfreno más estimable en su artesanía que otras solemnes propuestas.
Its like you read my mind! You appear to know a lot about this, like you wrote the book in it or something.
ResponderEliminarI think that you could do with a few pics to drive the message home a bit,
but other than that, this is fantastic blog.
A fantastic read. I'll definitely be back.
Also visit my webpage contemporary furniture